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viernes, 21 de diciembre de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 8

A lo largo de siete entradas hemos visto la notable variedad de bebidas nacionales e importadas que el Departamento de Confiterías del Ferrocarril Sud despachó para el consumo en estaciones y trenes durante los dieciséis meses comprendidos entre Abril de 1898 y Julio de 1899. Pero hasta ahora  se trató siempre  de artículos presentados en botellas y porrones. Por eso, tal vez resulte una sorpresa saber que el texto de nuestro interés también incluye una larga lista de brebajes fraccionados en damajuanas y barriles. Ahora bien, ¿cuál es la explicación de esta modalidad tipo granel, cuya figura parece poco relacionada con el cuidadoso y esmerado servicio gastronómico ferroviario que venimos analizando? En realidad, esa presencia no debe sorprender en absoluto, ya que la venta por vaso, copa o jarra también era extremadamente popular en aquellos tiempos en los que se bebía copiosamente. Así, nuestro libro de stock no hace más que reflejar las costumbres de la época, aunque resulta notoria  la existencia del despacho suelto no solamente en materia de vinos, sino también en cognac, grappa, caña, ginebra, ajenjo, licores, aperitivos y vermouth. Hoy nos puede parecer insólita la presentación de ciertas bebidas en esos recipientes, pero lo cierto es que los grandes envases de vidrio y madera constituían un porcentaje muy importante del expendio gastronómico en los años finales del siglo XIX, muchas veces superior al de las propias botellas de litro o medio litro.


Antes de presentar el repertorio vale aclarar algunos puntos. Al lado de cada artículo se ubica una abreviación de la unidad de medida tal cual fue apuntada en el longevo libro que nos ocupa, es decir, lt en el caso de litro, dj en el caso de damajuanas y barril en el caso del roble. De todos modos, los precios están expresados siempre por litro, a fin de presentarlos de un modo comparativamente útil y con el propósito de resaltar, nuevamente, que una vez en confiterías y trenes, esos envases eran abiertos y servidos por copa, vaso o jarra (1). En las damajuanas, el importe se obtuvo dividiendo el valor total por el número de envases asentados y luego por diez  (el formato de diez litros era prácticamente el único en esa época). De todos modos, reconozco que en este caso tengo algunas dudas respecto a la objetividad de los valores, ya que encontré no pocas disparidades que no logro explicar.  Para ciertos ítems me he visto en la obligación de tratar de interpretar posibles errores de los empleados del FCS cuando volcaron los datos hace ciento catorce años. Bien o mal, ha sido la única manera de hacerlo. En varias llamadas numéricas, luego, añadí breves comentarios sobre los casos más notorios de ello.


Primeros veamos lo que corresponde a vinos, todos ellos en damajuanas,con sus denominaciones transcriptas de manera fiel al original.

Locomotora   (dj)                         0,45 (2)
Priorato  (dj)                                1,00
Seco  (dj)                                     0,90
Malbeck  (dj)                                0,45 (3)
Mendoza tinto  (dj)                       0,50
Mendoza blanco  (dj)                   1,00
Vino de Familias  (dj)                   0,55             

Y ahora continuamos con el resto de las bebidas. Los adjetivos  “común” y “ordinario” han sido tomados textualmente.

Caña blanca  (lt)                          0,80
Caña guindado  (lt)                      0,40
Caña durazno  (lt)                        0,60
Caña doble limón  (lt)                   0,60 
Cognac ordinario (barril x 50)      1,90 (4)   
Cognac común   (lt)                     8,00 (5)
Ginebra común  (dj)                     0,80
Grappa  (lt)                                  3,50      
Anís ordinario  (dj)                       0,30
Ajenjo ordinario  (dj)                    1,20
Amerital  (dj)                                1,10 (6)
Carabanchel común  (lt)              0,35
Bitter común  (lt)                          6,00 (7)
Fernet común  (dj)                       1,00
Vermouth común  (lt)                   3,00
Vermouth Torino  (lt)                   6,00 (7) 

Otra sorpresa ferroviaria, ¿verdad? ¿Quién no hubiera querido estar sentado en un coche comedor disfrutando una jarra de vino Locomotora, o una copa de ajenjo para sumirse en extrañas reflexiones? Ya lo hemos dicho antes, pero lo repetimos: estas cosas eran normales para nuestros bisabuelos, aunque nosotros sólo podamos imaginarlas como una especie de sueño lejano. Por fortuna, algunos testimonios del pasado nos permiten realizar tan grato ejercicio, aunque más no sea como pasatiempo…

                                                          CONTINUARÁ…

Notas:

(1) La pregunta obligada es cómo se establecía el precio de venta cuando se trataba de damajuanas o barriles, antes de que fueran abiertos y servidos de manera fragmentada. La respuesta es muy simple: del mismo modo que se puede establecer  hoy un precio y un margen de ganancia para una botella de whisky, o sea, haciendo un cálculo previo de las medidas.
(2) Si tenemos en cuenta el entorno de consumo, no se puede negar que el nombre era excelente.
(3) Esta es la más antigua referencia directa de puño y letra que conozco sobre el Malbec en Argentina. Sólo aparece asentado en un mes (Julio 1898) pero con una salida importante: 46 damajuanas.


(4) Afortunadamente, el empleado tuvo la gentileza de anotar la capacidad del barril, lo que me permitió calcular el precio por litro. Sólo se despachó una unidad en Septiembre de 1898 por un valor total de $ 95.
(5) Este importe contrasta fuertemente con el anterior, aunque no hay manera de saber si se trata de una equivocación, ya que es otro producto asentado en un único período mensual.
(6) No es el Aperital, mucho más conocido, ni se trata de un error de escritura, ya que en varios mese s aparecen claramente tanto uno como otro, bien diferenciados.
(7) También aquí me llama la atención que el litro suelto (tanto en bitter como en vermouth) sea más caro que una botella cerrada de marca reconocida.

jueves, 19 de julio de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 5

En cada entrada correspondiente al longevo volumen del Ferrocarril Sud que hemos presentado  hasta ahora  señalamos  algunos  apuntes  sobre  los servicios de esa empresa, a fin de encuadrar la data posterior en un contexto cronológicamente  correcto. También insertamos fotos de diferentes coches comedores más o menos cercanos a la época, pero nunca tuvimos oportunidad de observar el plano de uno de ellos, que representaba toda una novedad para los viajeros de su tiempo (1). El croquis que reproducimos a continuación corresponde a una unidad tipo restaurante puesta en circulación por un “primo” del FCS, el FCBBNO (Ferrocarril Bahía Blanca y Noroeste). Lo interesante de la imagen es que pertenece a la misma época de nuestro libro de stock, por lo que bien puede servir de referencia para recrear  uno  de  los entornos en los cuales se consumían  los artículos que venimos estudiando. Construido hacia 1890 en Estados Unidos por la Harlan & Hollings Worth  Co., tenía una capacidad de 32 asientos y un peso aproximado de 27 toneladas. Toda su carrocería, por supuesto, era de madera.


Quizás alguien se sorprenda por lo moderado de la capacidad y del peso, datos que denotan un vehículo más bien pequeño. Sin embargo, ése era el porte de la mayoría de los coches y vagones a fines del siglo XIX, cuando las locomotoras  a vapor no eran tan potentes ni las vías tan sólidas como lo serían algunas décadas después. Por eso, la imagen resulta doblemente valiosa en carácter de testimonio. En ella podemos, además, observar detalles sobre los sectores de la cocina y la barra que nos hablan de las grandes habilidades del personal para cocinar, circular y servir  en un espacio reducido, sin contar el movimiento constante de la formación sobre las vías.


Yendo a lo nuestro de un modo más concreto, esta vez nos toca  una generosa lista de licores y rones ofrecidos  por la empresa ferroviaria que nos ocupa y debidamente asentados por sus empleados del depósito central entre Abril de 1898 y Julio de 1899. A lo largo de la misma podemos encontrar algunos productos que aún conservan un renombre internacional en el ámbito de las bebidas y la coctelería. Diferentes etiquetas nos  llevan   por  varios  países  del  mundo  de la mano de antiguas producciones alcoholeras con  larga tradición, como el Marraschino, el Kummel, el Rhum (sinónimo de ron) o el Chartreuse. En algún caso particular nos topamos con artículos señalados con anterioridad en entradas referidas a otros momentos de la historia argentina (2), cuya redundancia  pone  de  manifiesto  el  gusto por el lujo y la activa importación de mercancías existente en las décadas finiseculares de los 1800. Sobre el tema de los artículos importados es necesario destacar que ciertas variedades de licores fueron producidas alguna vez en nuestro país (como el Carabanchel), aunque la mención del producto genérico y no de la marca es frecuente en el libro, por lo que resulta imposible saber, en muchos casos, si su origen es local o foráneo.



















Vamos entonces al catálogo de todas estas delicias con su antiguo valor en pesos por botella cerrada, en orden alfabético.

Ajenjo Cusenier                       5,00
Ajenjo Pernod                          7,50
Amer Picon (3)                        5,50
Anisette                                 14,00
Bálsamo Pedroni                     7,75          
Benedictine                            22,00 (4)
Cacao                                       9,60
Carabanchel                             6,00
Cassis                                     10,00
Chartreuse                              16,00
Cherry Brandy                         14,00
Curaçao                                  10,00
Feuillantine                             22,00 (4) 
Kirsch                                      10,00
Kummel                                   10,00
Maraschino                              10,00
Peppermint                               7,00
Prunelle                                    5,00
Queens Liqueur                        3,50      
Robur   (3)                                4,00
Rhum Brunego                          5,40
Rhum Daniel                             3,60
Rhum Grenade                         8,90
Rhum Lambert                          2,70

Insistiré sobre lo que sigue hasta el hartazgo: ¿cuántos comercios de hoy en día, incluso especializados, pueden  jactarse de semejante variedad de opciones? Y otra vez propongo el siguiente ejercicio de regresión temporal: imaginemos la lujosa confitería de una estación enclavada en un embrionario  pueblo de la campiña bonaerense o, mejor aún, un pequeño coche comedor revestido de finas maderas lustradas y cómodos asientos de cuero genuino que surca los rieles en cualquier  noche tachonada de estrellas, allá por 1898 o 1899, al filo del nuevo siglo. ¡Pavada de escenario histórico para degustar nuestra bebida! ¿Qué  elegiríamos  entre  todas  las opciones presentadas hasta ahora? ¿Una buena cerveza, un vermouth, un bitter, un cognac, un licor? ¿O tal vez un cóctel sabiamente preparado en la barra por el atento y eficiente personal del FCS?  Cosas que tal vez vivieron nuestros bisabuelos como algo de lo más normal, pero que nosotros sólo podemos imaginar.


                                                         CONTINUARÁ…

 Notas:

(1) Recordemos que el FCS inició el servicio de comedores a bordo en 1896.
(2) En la entrada del 16/11/2011 “Un menú de lujo para la fundación de La Plata” aparece el Chartreuse, servido en ocasión del banquete ofrecido el 19 de Noviembre de 1882.
(3) Tanto  Amer Picon como Robur son  viejos aperitivos  tipo “amargo” de origen francés, que deberían haber sido presentados  en la entrada correspondiente a esas bebidas, subida hace algunos meses. Ambas están aquí por razones diferentes. El primero sólo aparece en un mes (Diciembre 1898) apuntado junto con el pelotón de los licores, por lo que decidí incluirlo en la presente entrada respetando la voluntad  -o el error- de los administrativos del FCS que volcaron  los datos hace 114 años. En el caso del Robur se trata de un descubrimiento tardío, ya que lo encontré, también en un único  mes (Mayo 1898), con posterioridad al posteo mencionado.













(4) Junto al  cognac tipo Fine Champagne que presentamos en la cuarta entrada del tema de referencia, Feuillantine y Benedictine son los productos más caros del libro. El primer licor, menos conocido, era elaborado en el sur de Francia (Garonne y Toulouse)  por los monjes de esa antigua orden desaparecida tras la Revolución Francesa. Luego comenzó  a ser fabricado por destilerías privadas.


sábado, 9 de junio de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 4

No debe sorprendernos, luego de tres entradas sobre el tema de referencia, la calidad, variedad y envergadura del servicio provisto por el Ferrocarril del Sud para sus confiterías de estaciones y coches comedores de los trenes, de lo cual nos da cuenta el antiguo  y  singular  libro  contable  de stock  que  hemos venido analizando.  Si profundizamos un poco en la historia de esta firma del riel, podemos saber, por ejemplo, que hacia 1920 contaba con confiterías en las estaciones Ayacucho, Azul, Bahía Blanca, Empalme Lobos, Ingeniero White, Las Flores, La Plata, Mar del Plata, Tandil, Temperley, Tres Arroyos y, por supuesto, Plaza Constitución. Por otra parte, en 1929, un itinerario de servicio (1) indica que los comedores estaban dispuestos  nada más y nada menos que en 57 trenes regulares, de los cuales 20 eran  diarios y 37 corrían tres veces por semana. La multiplicación de estos números por su periodicidad  nos da un resultado ciertamente notable: 1044 trenes mensuales, es decir, formaciones provistas del servicio gastronómico correspondiente. ¿Cómo no iba a haber, entonces, semejante oferta de productos?


Bien, volviendo al año 1898 y a nuestro volumen, hoy vamos a repasar las alternativas correspondientes a dos tipos de bebidas muy populares en aquellos tiempos, la ginebra y el cognac (en realidad, casi todo lo que contuviera alcohol era popular entonces), con su debida nomenclatura de marcas y precios expresados en pesos por envase completo y cerrado. Volvemos a aclarar que esa era la manera en que los entregaba el depósito del FCS situado en Barracas, pero eso no significa que el expendio final se hiciera de tal modo. Una vez  en las confiterías y los trenes, tanto el Gin importado como las ginebras nacionales, así como el Cognac, eran despachados por sus medidas acostumbradas según las diferentes modalidades de la época: vaso, copa, etcétera. También formaban  parte de mezclas y cócteles ofrecidos en las cartas o específicamente solicitados por los clientes según  su gusto y paladar (2).



















La celebridad de la ginebra en el siglo XIX es bien conocida, especialmente en el interior del país, donde solía ser canjeada por cueros y otros productos de la ganadería extensiva propia de la época. En lo que hace a las prestaciones del FCS, podemos encontrar a lo largo del ejemplar que nos ocupa ocho etiquetas diferentes, tanto  locales como importadas. Es bueno tener en cuenta que, a diferencia del Whisky, el Coganc y otras bebidas espirituosas, la ginebra tenía un puñado de elaboradores argentinos de cierta importancia. El compendio, entonces, es el siguiente.


Bols                           3,00
Schnapps                  3,00
Néctar                        6,50
Old Tom Burnett        5,00                                                 
Old Tom Boord          5,00
Fockink                      7,50
Llave                          5,00
Dry Gin                      4,50 (3)


El caso del Cognac  refleja un fenómeno parecido aunque con  algunos rasgos particulares. En primer lugar, todas las marcas comercializadas son de origen francés, sin ningún caso de “imitación” elaborada localmente. También encontramos en este segmento, como es muy lógico, algunos de los precios más altos reflejados en todo el libro del FCS. Una botella de 22 pesos, por ejemplo, superaba holgadamente a cualquier vino, champagne o whisky ofrecido en el servicio, incluyendo a las marcas extranjeras de mayor reputación  (4). Veamos entonces la lista, algo más breve en esta ocasión.

Martell                      14,00
Henessy VO             12,80
Huertemont VSO      11,60 
Robin                       12,00
Fine Champagne      22,00 (5)

Para saber cuáles eran las marcas de ginebra y cognac más exitosas a bordo de los trenes del Sud, procedemos a sumar todas las unidades registradas en los 16 meses que abarca este formidable testimonio del ayer, y de ello surge que la delantera es llevada por Néctar (986) y Robin (770) respectivamente. Queda claro que la abundante oferta de bebidas que hemos estado reseñando hasta ahora tenía su punto de equilibrio en la sólida contrapartida de la demanda. Y así lo supo entender muy bien la empresa ferroviaria más grande del hemisferio sur, que no tuvo reparos en dotar a sus trenes de todo el lujo, la comodidad y el servicio gastronómico posible en aquellos lejanos años del cambio de siglo. En la próxima entrada de esta serie nos espera una larga lista de licores, rones y otras atemporales delicias del beber.

                                                        CONTINUARÁ...
Notas:

(1) Los itinerarios de servicio eran manuales para uso exclusivo de los empleados de las empresas ferroviarias, en los que figuraban horarios, formación de trenes, normas de seguridad y otros datos de interés operativo. Los que se han preservado hasta la actualidad constituyen un rico material histórico de consulta.


(2) En la entrada del 1/11/2011 examinamos la popularidad de una de esas mezclas (ginebra con bitter) según algunas viejas obras de la literatura nacional.
(3) El término dry gin alude a un tipo y no a una marca, pero la indicación aparece en varios meses y no corresponde a ninguna de las otras etiquetas (es decir, no puede haber confusión con otro producto similar) por la diferencia de precio.
(4) El salario mensual promedio de esa época rondaba los 60 a 75 pesos para un obrero calificado, como un carpintero. Eso da una idea aproximada de lo que significaba una botella de 22 pesos.
(5) Para quien no está familiarizado con esta noble bebida destilada, aclaramos que Fine Champagne es una denominación que define un tipo de Cognac elaborado a partir de vinos provenientes de ciertas zonas específicas de esa región, y que no tiene nada que ver con el mundialmente célebre vino espumante.

lunes, 2 de abril de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 3

¿Por qué eran tan completos y sofisticados los servicios de bar y restaurante en los trenes y estaciones de los ferrocarriles de antaño? La respuesta es bastante compleja, pero puede sintetizarse simplemente comprendiendo la trascendencia que ese modo de viajar tenía entonces, no sólo como transporte en sí mismo, sino también como elemento fundamental en la vida de los pueblos y ciudades. Al respecto decíamos que las grandes estaciones y sus confiterías, amés de los propios convoyes ferroviarios de larga distancia, eran los principales destinatarios de los artículos asentados en nuestro viejo libro contable. Pero vale aclarar que muchas localidades que no eran tran grandes al nivel de Buenos Aires, La Plata o Bahía Blanca (1) también tenían confiterías en sus estaciones: Temperley, Las Flores o Tandil, por ejemplo, eran algunas de ellas. ¿Cómo no iban a ser destacados esos comercios ferroviarios hace más de cien años, cuando quizás se trataba de los únicos locales gastronómicos de jerarquía en tales parajes?
La estación, asimismo, era mucho más que el punto de embarque de pasajeros. También allí se despachaban y recibían cargas, hacienda, encomiendas, telegramas, periódicos y casi todos los artículos imaginables. Por eso, se trataba de un sito con actividad y movimiento durante la mayor parte del día, igual que lo eran un banco, un comercio o una repartición pública. Ir a recibir a un viajero, o a despachar un paquete, o a enviar un telegrama, constituían algunas de las muchas ocasiones para llegar a la estación y encontrarse, seguramente, con otras gentes de la vecindad en una especie de ceremonia social tan típica de la época. Y así las cosas, ¿por qué no matizar esos encuentros con un café, una copa o un refrigerio en la confitería?



Aclarado el interrogante, pasemos entonces a analizar en esta entrada lo que corresponde a la abundante variedad de todos los tipos de bitter, amargos, aperitivos, vinos quinados y vermouths que ofrecían las cartas del FCS y que fueron felizmente registradas por el increíble volumen que nos ocupa desde hace algún tiempo (y que seguirá haciéndolo por mucho más, sin dudas). Y al igual que con las cervezas o los wiskies, el detalle de las marcas da lugar al asombro por la su calidad y diversidad, con una abrumadora mayoría de etiquetas importadas de Europa, dado que la industria argentina de bebidas, si bien ya existente, no tenía a fines del siglo XIX la envergadura suficiente como para ofrecer semejante multiplicidad de opciones. En principio, vemos lo que corresponde al bitter (2) y a los amaros, con sus debidos precios de venta por botella cerrada, que era el modo en que eran entregados y registrados por la empresa desde sus depósitos en Buenos Aires.

Bitter Angostura             3,00
Bitter Secrestat               5,00
Bitter Naranja                  5,00
Bitter Gaillard                  5,00
Bitter Peach                    5,00
Bitter Argentino               5,00
Bitter Pelletier                  5,00
Amaro Felsina                 5,00
Amaro Monte Cúdine      1,60
Amaro Ejército Italiano     2,00


Sin dudas parece reiterativo, pero la cuestión de la cantidad de productos para elegir realmente no me deja de sorprender: 7 alternativas sólo en bitter es algo que quizás muy pocos sitios en el mundo ofrezcan en este mismo momento, pero en algunos trenes y estaciones de la Argentina en 1898 era posible conseguirlas sin mayores inconvenientes.


Continuemos entonces con la no menos abundante oferta en lo que hace a aperitivos, vinos quinados y vermouths, con algunos nombres que se han perpetuado en el tiempo y que llegaron a nuestros días con éxito masivo en la Argentina y el mundo entero. El repertorio, en este caso, es el siguiente:


Aperital                       5,00
Fernet Branca            5,00
Byrrh                          5,50
Alpinina                      1,70
Hesperidina                5,00
Ferro Quina Bisleri     5,00
Vermouth Cinzano      5,00
Vermouth Cora           5,00
Vermouth Noilly Prat   5,00  (3)


No seguiremos abundando en lo sorprendente de la variedad porque sería una cuestión monotemática casi obsesiva, pero sí vale la pena destacar que sólo en el caso del Fernet encontramos en la actualidad un abanico de marcas realmente valorable.  Digamos a título estadístico que de la suma de botellas asentadas entre Abril de 1898 y Julio de 1899 surge que Cinzano era ampliamente favorito en los gustos del público, con 2016 unidades apuntadas en todo ese período.


Es verdad que en la última década se viene verificando un saludable revival de este tipo de productos gracias a la explosión de la coctelería profesional, pero... ¿a quién no le hubiera gustado estar a bordo de un coche comedor de madera de los que surcaban aquellos viejos y lustrosos rieles mientras se deleitaba con alguna de tales bebidas?  En fin, la cosa no termina aquí ni muchos menos, como ya hemos advertido. Hay material para repasar durante muchas entradas más, mientras seguimos descubriendo cosas en este fabuloso testimonio de la vida cotidiana argentina hace poco más de ciento diez años.

                                                              CONTINUARÁ...
Notas:

(1) La primera foto de la entrada corresponde a la confitería de la Estación Bahía Blanca del FCS en los primeros años del siglo XX. Otra foto del mismo lugar lleva en su epígrafe la leyenda "anexo almacén", lo cual abre la posibilidad de que en allí también se pudieran comprar los productos directamente y por envase cerrado. La que sigue es esa imagen y llamo la atención sobre la vestimenta de los mozos y la impresión general de local "bien puesto".


(2) En una entrada del año pasado dimos cuenta de la popularidad del bitter (mezclado con ginebra) según varias obras de la literatura argentina. Sin dudas era una bebida muy apreciada y requerida en aquel entonces.
(3) Noilly Prat es una antigua marca francesa no demasiado conocida en el resto del mundo,  pero sí en su país de origen, especialmente su versión blanca o dry. Los otros dos señalados en la lista del FCS, Cinzano y Cora, son en cambio más famosos por sus respectivas versiones rojas.

martes, 7 de febrero de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 2

Los cálculos previos, muchas veces, resultan completamente desacertados cuando la cuestión de fondo comienza a mostrarse tal cual es. Y así sucede en este caso, ya que lo previsto para el desarrollo del tema del formidable libro de stock del Ferrocarril Sud de 1898 que aventuramos en la primera entrada de presentación ("a la que seguirán no menos de otras cinco"), resulta ahora decididamente errado por lo pequeño. Es que el volumen tiene tanto para analizar, para comentar y para descubrir, que parece más inabarcable en cada lectura. Pero a no desesperarse, que para la tarea de marras nació este blog, y por eso le dedicaremos al invalorable y antiguo ejemplar tantas entradas como sean necesarias.
Hoy nos vamos a consagrar de lleno a dos bebidas en particular, cuya variedad y calidad en el servicio ferroviario de referencia nos comienza a dar una idea de la envergadura del mismo. Antes que nada, aclaremos que un fortuito hallazgo en el propio libro despejó nuestra dudas sobre el destino final de las mercaderías entregadas y asentadas por el depósito del FCS: ya no caben dudas de que ese destino era mixto, es decir que los artículos se destinaban tanto para el consumo en los coches bares y comedores de los trenes como para las confiterías de las estaciones dispersas por toda la línea (1).


En lo que a cervezas se refiere, la diversidad no tiene, seguramente, nada que envidiarle a las mejores cervecerías de entonces. Una docena de variedades, sin contar las presentaciones múltiples dentro de una misma etiqueta (botellas de litro y de medio litro, por ejemplo) y con la presencia de algunas importadas, puede ser algo envidiado incluso hoy por cualquier local gastronómico. En los 16 meses abarcados por el registro encontramos las siguientes, siempre hablando, salvo excepción aclarada en el ítem o por nota adjunta, de botella de litro. Los precios, expresados en pesos, surgen de la división del precio total de venta asentado cada mes por la cantidad de unidades declaradas (2):

Negra Inglesa (3)           1,00
Negra Chancho (3)        1,00
Pilsen                             0,75                                  
Palermo                         0,65
Quilmes                          0,75
Quilmes Bock                 0,85
Río II Blanca                  1,25
Río II Negra                    0,80
Nacional                         0,80
Kops Ale (4)                   0,35
Kops Staut (sic) (4)        0,35
Cerveza Alemana (5)     0,80

Si tomamos la suma total de unidades entregadas por el depósito desde abril de 1898 hasta julio de 1899, notamos que la clara favorita era la Quilmes (10.783), seguida de lejos por la santafesina Pilsen (5.268). En el estudio detallado mes a mes también se nota la fuerte estacionalidad de la cerveza, cuyo consumo en verano es abrumadoramente superior al del invierno.


Si nos sorprende la variedad de cervezas pasemos a la de whisky, que acusa diez marcas, todas ellas provenientes de las islas británicas . Sin dudas existía un alto consumo de esta bebida, seguramente ayudada por el hecho de que el FCS estaba repleto de funcionarios ingleses y escoceses que con regularidad viajaban en los trenes y/o asistían a las confiterías de las estaciones. Veamos entonces su nomenclatura siguiendo el mismo esquema anterior:

Old Smuggler (6)    6,85
VVO  (7)                 8,00
DCL (8)                  6.70
Crabbie                  8,50
Ben Ledi                8,50
Buchanan               8,00
Canadian Club       6,50                    
Pattison                 7,25
Deward                  6,50
Sanderson             8,00

Otra notable multiplicidad de propuestas. En este caso, los precios corresponden a los envases cerrados y completos porque así los entregaba el depósito y así se asentaban a los efectos contables, pero desde ya queda claro que el servicio en trenes y confiterías era mayoritariamente en vasos o medidas, por lo que se haría un cálculo de éstas por cada botella. Los favoritos del whisky durante el período abarcado por el documento contable, en cantidad de unidades, son el Old Smuggler (1400) y el DCL (379), pero vale la pena reiterar lo abultado de la lista. ¿Cuántos bares o pubs pueden ufanarse hoy de semejante carta?


Un material para la sorpresa, ¿no es verdad? Pues bien, ya veremos próximamente lo que corresponde a vinos nacionales e importados, ginebras, cognac, licores diversos, vermouth, tabacos y alimentos, tanto simples como de lujo (foie gras, caviar, trufas, etc). Y allí, seguramente, la sorpresa será todavía mayor.

                                                          CONTINUARÁ...
Notas:

(1) Hacia fines de 1898, las principales terminales del FCS eran Constitución, La Plata (no la actual, construida en 1906, sino la que estaba en 7 y 50, convertida hoy en el pasaje Dardo Rocha) y Bahía Blanca. Es razonable pensar que allí y en los trenes de larga distancia estaban los consumos más importantes.
(2) El libro expresa precio de venta del total de unidades, por eso es necesario hacer la división para saber el precio por unidad.
(3) Cerveza en botella de gres. Probablemente se trate del mismo producto, asentado con una denominación diferente en distintos meses. Hay muchas razones, además del precio coincidente, para pensarlo así.
(4) Sólo aparecen registradas en un mes, octubre de 1898. No se aclara el contenido pero es lógico pensar que sería un envase más pequeño. Kops es una marca inglesa de 1890 desaparecida hace muchos años.
(5) Sólo aparece registrada en un mes, noviembre de 1898.
(6) Es el importado sin lugar a dudas. El nacional comenzó a elaborarse recién en 1949.
(7) Todo indica que no es una marca sino la denominación de calidad utilizada tanto para whisky como para cognac, que significa Very Very Old. Una de las destilerías escocesas que hace uso de ella es James Martin, así que podría tratarse de esa etiqueta.


(8) DCL es la sigla que identifica a la Distiller Company Ltd., empresa creada en 1877 por la fusión de 6 antiguas destilerías: Macfarlane, Bald, Haig, MacNab, Mowbray y Stewart. 

jueves, 5 de enero de 2012

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 1

En una de las primeras consideraciones volcadas en este blog dimos cuenta de algunos consumos frecuentes en los coches comedores de un pequeño ferrocarril patrio, el Provincial de Buenos Aires, allá por 1927. Y al finalizar nos preguntábamos si esa interesante variedad de productos (que hablaba de un buen servicio) era tan completa en una modesta empresa ferroviaria, ¿cómo serían los servicios de bar y comedor en algunos de los grandes ferrocarriles privados argentinos en sus épocas doradas, es decir, a fines del siglo XIX y principios del XX? Pues bien, un notable libro de stock del Ferrocarril del Sud de los años 1898-1899, conservado casi milagrosamente en nuestros días (1), aclara muchas de esas preguntas. En un período de 16 meses (Abril 1898 a Julio 1899 inclusive), este increíble documento nos da abundante data sobre todos los productos que se comercializaban en los trenes y, posiblemente, en algunas confiterías (2) de las estaciones de semejante empresa, que fue la más grande de Latinoamérica durante sus mejores años.


La presente entrada, a la que seguirán no menos de otras cinco -en las que analizaremos las diferentes marcas, presentaciones y precios de vinos, bebidas, cigarros, cigarrillos y alimentos asentados-, es simplemente para someter al conocimiento de los lectores las generalidades del  singular  volumen de marras. Se trata de un típico libro contable de tapa dura con el rótulo FCS SALIDAS, fabricado por el establecimiento gráfico Gunche, Wiebeck y Turtl, sito en San Martín 315 (escritorio) y O´Brien 121 (talleres) de la ciudad de Buenos Aires, que cuenta con un toal de 102 páginas numeradas, de las cuales están escritas 99, que abarcan el período antes señalado. Mes a mes se indican todos los ítems entregados por el depósito del FCS (3) para el consumo en trenes generales de media y larga distancia y, tal vez, en las estaciones (ver nota 2), con indicación exacta de cantidad, unidad de medida (botella, damajuana, barril, tarro, lata, atado, caja, kilos, litros, etc, etc, según el producto),  precio de costo y precio de venta al público. Naturalmente, en el caso de las botellas, cigarros, cigarrillos y otros artículos de venta directa por unidad, esto puede tomarse de manera literal, pero en el caso de los artículos de cocina o de uso a granel como harinas, fideos, café y bebidas en damajuanas o barriles, por ejemplo, suponemos que se haría una estimación de su incidencia en los precios finales, tal como se realiza en cualquier establecimiento gastronómico de nuestros días. Con todo, las revelaciones que da el singular compendio sobre los usos y costumbres del filo del XIX hacia el XX no pueden ser calificadas como menos que extraordinarias (4).



















El arquitecto Daniel Schávelzon, del Centro de Arqueología Urbana de la UBA, quien tuvo acceso al texto en cuestión (5), contabilizó alrededor de 538 productos reflejados en sus páginas, y señala: "la verdad es que es apabullante, acostumbrados a los parcos servicios de comida de los transportes actuales (...) Es tan impresionante a mi modo de ver que vale la pena el esfuerzo de trascribirla, ya que con certeza a muchos les puede servir de información para comprender mejor la envergadura del consumo en la sociedad de finales del siglo XIX. Es cierto que en la lista hay de todo, hay productos que iban dirigidos a los niños y a los adultos, mujeres y hombres, ricos y pobres. No es lo mismo quien tomaba un vino de 50 centavos que quien tomaba uno de $ 5, no es lo mismo sardina que caviar". Y continúa: "pero no deja de llamar la atención que haya en la lista 21 variantes de aguas minerales, 19 de cervezas, 49 refrescos y aperitivos, 51 marcas y tipos de cigarros y cigarrillos, 9 de bizcochos y galletas, cientos de vinos del mundo entero y 14 ginebras, entre otros. Y se vendían vinos en damajuana (hay nueve marcas) y hasta ajenjo –hoy prohibido- también en damajuana, la grappa venía asimismo en esos enormes recipientes con diez litros. Y hay una larga lista de productos para cocinar..."


Por supuesto, de aquí en más no vamos a desmenuzar todos los 538 productos, pero sí trataremos de enumerar los principales dentro de cada rubro de las bebidas, los alimentos y los tabacos, haciendo las debidas referencias sobre los orígenes y la historia de cada marca que valga la pena y reflexionando sobre sus diferencias de precio y calidad. Es que, en esto de los consumos del ayer, hay mucho y bueno para entretenerse...

                                                             CONTINUARÁ...

Notas:

(1) El ejemplar se encuentra bajo la custodia del Ferroclub Argentino.
(2) Jorge Waddell, un experto en historia ferroviaria y miembro de la Fundación Museo Ferroviario, consultado por el que suscribe, señaló que los servicios de bar y comedor del FCS comenzaron en 1896, o sea que eran relativamente nuevos en el momento abarcado por el ejemplar que llegó a nuestras manos. También afirma que las confiterías de las estaciones (muy importantes en los casos de algunas terminales), fueron dadas en concesión por el FCS hasta 1904, año en que se hizo cargo directamente de las mismas. Las preguntas son: ¿serían todas las salidas de artículos para los trenes, o también para las confiterías? ¿Habría también, como alguien conjeturó, ventas directas a los funcionarios del ferrocarril, que aprovechaban así la compra al precio de costo? Al respecto, todos y cada uno de los 16 meses volcados en el libro tienen al final un ítem llamado "ventas directas" expresadas en montos totales, sin especificación de productos. No sabemos de qué se trata, y queda como tema de investigación para este blog.


(3) En 1898, el depósito principal y los talleres del FCS estaban en la estación Sola, en Barracas. A partir de 1901 se trasladaron a Remedios de Escalada, en el partido de Lanús.
(4) Quien suscribe no cree que exista, en la Argentina, otro testimonio tan directo como este libro contable, tan antiguo, y con tantos productos con sus datos explícitos de presentaciones y precios.
(5) Su análisis puede leerse en la web que ya hemos señalado anteriormente: http://www.danielschavelzon.com.ar/

domingo, 30 de octubre de 2011

Cuando el vino se tomaba en tren

¿En qué medio de transporte nos imaginamos, hoy en día, un servicio de bar o restaurante que incluya una completa carta de vinos, cócteles, licores y bebidas? Sólo en las clases tipo first o business de las aerolíneas, por supuesto. Sin embargo, durante la mayor parte del siglo XX, tales cosas fueron comunes en los trenes de larga y media distancia. Los viajes más largos por vía ferrea suponían todo un día o una noche (a veces más) a bordo del tren, para lo cual existían servicios que contaban con lujos y comodidades que hoy nos parecen increíbles. Espaciosos coches dormitorios, coches salón (que podía alquilar para todo el viaje un numeroso grupo familiar, empresarial o de amigos) y baños con los últimos adelantos de la época, que incluían calefacción y sanitarios de mármol, eran cosas comunes en las nobles formaciones que surcaban los lustrosos rieles de la época.



Un capítulo aparte lo consituían los servicios de bar y restaurante, en los que los pasajeros podían acceder a un buen trago, un refrigerio o una comida completa por precios casi siempre accesibles. Una guía comercial del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires (hoy desaparecido en toda su extensión) del año 1927 permite apreciar la variedad de vinos y bebidas que se servían abordo, además de la sorpresa lógica por los precios, en un tiempo en que casi todo costaba centavos. Así, podemos descubrir que una taza de chocolate costaba 0,50 pesos, un café con leche solo 0,15 y uno completo 0,40.
Los aperitivos variaban desde un vermouth francés a 0,50 hasta un Ferro Quina o un Jerez Quina a 0,60. Siguiendo en el mismo segmento, al módico valor de 0,50 se podía tomar un vaso de los aperitivos Kalisay, Chinato Garda, San Martín o Amaro Monte Cúdine. Los que querían beber y a la vez alimentarse un poco, podían recurrir a una mezcla muy común en aquel entonces, ciertamente ofrecida por la carta: el Oporto o Jerez con huevo (yema batida con la bebida), por apenas 1 peso. Las cervezas estaban representadas por la Pilsen de litro a 0,80 y la Chancho (1) a 1,40.  Naturalmente, también había vinos. Como en los más modernos locales gastronómicos de hoy, los había por copa: el Marsala costaba 0,40, el Cordero (marca extremadamente popular desde 1880 a 1930) 0,30 y el Seco también 0,30.



Los envasados sólo se expendían en botellas de 1/2 o de 1 litro. En botella grande, las opciones eran el Reserva por 2 pesos, el Pinot o el Cachet Vert por 2,60 y el aristocrático Derby por 4 pesos. A la hora de las espirituosas y los bajativos las opciones eran cognac Martell o cóctel de champagne a 0,80. El rhum Negrita y el gin Néctar valían 0,60, mientras el Peper Mint se despachaba a 0,70. Una generosa media de los whiskys Gold o Canadian Club suponía un desembolso de 1,50 pesos. Finalmente, los abstemios también tenían opciones. El Naranjín costaba 0,30, la granadina o la grosella 0,40, el mazagrán 0,50 y la Orchata de Chufas 0,45, si se la tomaba sola, o 0,50, con soda.


Tengamos en cuenta que el Ferrocarril Provincial era una línea pequeña, cuya extensión de vías no alcanzaba los 1000 kilómetros, todos en la Provincia de Buenos Aires y sin tocar grandes centros urbanos, con excepción de La Plata (su cabecera), Azul, Olavarría y Pehuajó. Y sin embargo, tan completos eran sus servicios. ¿Cómo serían, entonces, los de los grandes ferrocarriles como el Sud, el Oeste, el BAP o el Central Argentino? A no desanimarse, que ya buscaremos y encontraremos respuestas a esos interrogantes, incluyendo el análisis de verdaderas joyas documentales que nos hablan del stock de alimentos, bebidas, cigarros y cigarrillos de una de esas grandes empresas ferroviarias argentinas de antaño, allá por 1898. Así que, muy pronto, volveremos a la vía para continuar con este mismo tema.

Notas:

(1) En futuras entradas nos vamos a referir a la popular cerveza chancho, cuyo nombre no respondía a una marca comercial sino a un tipo de envase: la botella de gres, y particularmente al sello impreso en la parte superior de los tapones que mostraba una cabeza de chancho. No obstante, es necesario destacar que la importación (siempre de Inglaterra) y el uso de botellas de gres se detuvo en 1916, por lo que no se explica muy bien su presencia en esta carta de 1927. Los interrogantes estan servidos: ¿sería una marca comercial que emulaba aquel nombre, aprovechando su popularidad? ¿Se trataría de una genuina cerveza inglesa importada, presentada aún en botella de gres? En fin, todo ello es material de investigación para el que suscribe.