domingo, 18 de enero de 2015

Un mítico vermouth inmortalizado por el tango... y denunciado por la aduana

El Morocho y el Oriental es un tango-milonga de 1946 con música de Ángel D’Agostino y letra de Enrique  Cadícamo.   Su  título es un homenaje a dos figuras legendarias del género musical porteño por excelencia: Carlos Gardel y José Razzano, quienes formaron un proverbial dueto entre los años 1911 y 1925. Los versos, perpetuados en la memoria colectiva gracias al renombre de las dos figuras aludidas,  cuentan con algunas estrofas que describen muy bien el ambiente de un típico cafetín boquense ubicado en la esquina de  Almirante Brown y Olavarría. El segmento que nos interesa es el siguiente:

Histórico bodegón
del Priorato y del Trinchieri
donde una noche Cafieri
entró a copar la reunión.
Traía un dúo de cantores,
y haciendo orgulloso punta,
dijo: “aquí traigo una yunta
que cantando hace primores”.
Y con acento cordial,
fue diciendo medio chocho:
“este mozo es el Morocho,
y éste, Pepe, el Oriental”.

La  mención  de  viejos  productos  bebestibles  no  pasó desapercibida y son numerosos los estudiosos de la literatura tanguera  que  se  han  ocupado  de investigar su identidad. Ciertamente no es difícil dar con ellos por ser artículos de fama bien documentada a lo largo del pasado y muy populares entre el consumo argentino de antaño.  El Priorato es un antiquísimo vino tinto español producido en la región catalana de Tarragona que arribó en grandes cantidades a nuestro país durante las últimas décadas  del  siglo  XIX  y  las  primeras  del  XX  (1). Trinchieri,   por   su   parte,   era una marca de vermouths  y aperitivos elaborados por la Societá Trinchieri- Brosio en Italia, que también se importaba copiosamente hacia el 1900 (2). De este último caso nos vamos a ocupar hoy,  haciendo hincapié en un dato prácticamente desconocido:  sus problemas recurrentes con las autoridades aduaneras e impositivas de la  época.    Pero antes de pasar al núcleo del  asunto observemos una imagen de la planta sita en la Via Tesso 8 bis de Torino (Turín, si lo castellanizamos), ciudad  licorista peninsular por excelencia. La dedicatoria manuscrita está fechada el 21 de Mayo de 1904.


Cronológicamente hablando, la foto en cuestión coincide bastante con  la llegada del artículo a nuestro país, ya que el 8 de julio de 1905 recibió la jerarquía de vino medicinal dentro de la compleja nomenclatura de impuestos, avalúos y tarifas aduaneras de aquel tiempo.   Para acceder a ese privilegio (pagar menos derechos) era necesario estar incluido en alguna categoría relativa al caso, como la de ciertos ejemplares del “Vino Chinato” (quinado) con alto contenido de quinina, el principal derivado de la quina.   Pero  claro,  cuando tales  productos  se  destinaban específicamente al ámbito farmacéutico eran presentados en envases visiblemente distintos por su forma y contenido  -volúmenes que no superaban los 300 o 350 centímetros cúbicos- ,  que  además  se vendían sólo en  boticas y droguerías. Así y todo, el Trinchieri  pasó la prueba y continuó pagando aranceles de “vino medicinal” por varios años, no obstante su popularidad y su botella convencional de litro. Pero en algún momento alguien se percató del error, tal cual lo demuestra la resolución publicada en el Boletín Oficial el 14 de Diciembre de 1910. Allí se deja constancia de cierto informe elevado por la Administración de Impuestos Internos dos años antes, sentenciando que el Trinchieri “se vende en almacenes, confiterías, bar, etc.” y que “es simplemente un aperitivo a base de vino”. Ergo, fue re categorizado como tal y dejó de ser considerado un remedio.


Apenas dos años después ubicamos un incidente parecido, transcripto en el Boletín Oficial con fecha 22 de octubre de 1912. En esa ocasión se trató de la denuncia realizada por un Vista de Aduana (3) respecto a que el Trinchieri venía declarado como vermouth, pero es realidad era un aperitivo a base de vino quinado. Quizás  por  lo reciente  del episodio anterior, el Tribunal de Vistas desestimó rápidamente la denuncia considerando que   “la  parte  técnica del  asunto  está  plenamente  resuelta  por certificados  de reparticiones oficiales, en cuanto a que se trata de un vino compuesto tipo vermouth y que no contiene como principio amargo un alcaloide de la quina”. Más adelante sentencia más lapidariamente aún que el Trinchieri no contiene quina según los análisis,   y  luego nos permite saber que para ese entonces  ya se habían despachado al consumo 150.000 cajones (4). Ahora bien, los dos casos señalados parecen evidenciar la existencia de una confusión manifiesta con respecto al rótulo que nos ocupa, presentando incluso algunos elementos totalmente contradictorios.     La resolución de 1910 asegura que contenía quinina (“aunque la cantidad de alcaloide es pequeña”) y la de 1912 resulta terminante confirmando lo contrario. En definitiva, ¿qué era el Trinchieri?


El origen del entuerto parece estar en la difusa mezcla de denominaciones que la propia casa de Italia utilizaba para nominar el producto. Independientemente de otros artículos fabricados por Trinchieri, como Americano y Fernet,  los testimonios evidencian que su etiqueta preferida en Argentina (la misma señalada por el tango) era el Vermouth, pero que éste era designado indistintamente como Vermouth  a secas, como Vino Chinato o como Vermouth Chinato.   Semejante repertorio de títulos para referirse a lo mismo es observable en antiguas publicidades de la marca, lo que sin dudas fue motivo de muchos dolores de cabeza para los funcionarios aduaneros argentinos en los tiempos del Centenario. Y no era para menos: por ese entonces existían decenas de bebidas del mismo tipo, nacionales e importadas, pertenecientes a diferentes categorías legales y distintos cuadros arancelarios.


Por lo pronto, de algo podemos estar seguros: en aquel histórico bodegón de La Boca los parroquianos no se preocupaban mucho por eso.


Notas:

(1) Es un hecho que el Priorato actuó como reemplazo del Carlón, el otro vino de origen español que tuvo su época dorada en la primera mitad del XIX.
(2) Además de vermouths y aperitivos diversos, Trinchieri producía un Fernet que también estuvo presente en estas latitudes, según consta en la antigua publicidad dispuesta  a continuación. Su concesionario y distribuidor en Argentina era Mignaquy y Cía., una casa muy reconocida que se ocupó durante décadas de importar y vender todo tipo de alimentos, bebidas y tabacos. De ella hemos hablado mucho en el blog Tras las huellas del toscano, ya que se especializaba en el segmento de los cigarros italianos.


(3) Se llama  Vista de Aduana  al funcionario aduanero encargado de inspeccionar las mercaderías que pasan por esa dependencia, tanto de importación como de exportación. A él le cabe la responsabilidad de verificar los contenidos y cotejarlos con las respectivas declaraciones según las normas vigentes.
(4) En ese entonces se utilizaba el cajón de doce unidades, lo que da un millón ochocientas mil botellas.

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