
Un dato interesante es que Arlt era de origen netamente germánico
(hijo del prusiano Karl Arlt y la austríaca Ekatherine
Iostraibitzer), a pesar de lo cual no dudó en mostrar desde el ridículo
ciertas características del comportamiento teutón. Una de sus aguafuertes se refiere, precisamente, al
servicio exasperantemente lento de algún local alemán sito en el barrio de
Belgrano (1). Por ciertos rasgos señalados en el relato (por ejemplo, el
jardín), podría tratarse de la cervecería llamada Casa Grande, otrora ubicada en Cabildo 2259 y propiedad de un tal
Verlich. La siempre ácida pluma de Arlt comienza presentando al lugar del
siguiente modo: si usted quiere comer
mal, vaya a uno de esos bares. Pero si quiere pasar un rato de cursilería
deliciosa, de amigable espera, de dulce estar, de simpática concurrencia,
entonces entre a cualquier bar alemán de Belgrano, y le prevengo que pasará una
hora deliciosa. Se sentirá cómodo y reconciliado con la vida. ¿Por qué? Porque
el bar alemán es la síntesis de lo cursi; el bar alemán es la vulgaridad
elevada a la categoría de lo artístico.
Luego continúa: desde fuera lo recibe un gigante con librea
verde de pelo color remolacha. Y en vez de penetrar a un salón, usted entra a
un jardín cuidadosamente afeitado y civilizado, con canteritos de juguete y
cipreses bajo cuyas ramas se encuentran mesas rigurosamente pintadas de blanco,
como si terminaran de desinfectarlas en un autoclave. (…) Usted se sienta y un
mozo alemán, auténticamente alemán, que no lo han falsificado todavía, se
acerca a usted y con más respeto que si se tratara de atenderlo al Káiser o a
un “feld-mariscal”, le ofrece la lista. (…) No han pasado cinco minutos y de
pronto un caballero que tiene perfil de perro bulldog y cortesanías de gran
chambelán, le hace un saludo distinguidísimo. (…) A todo esto, usted ha pedido
hace siete minutos el morfi. Minga de mozo y minga de alfalfa. Y usted se dice:
¿quién será este caballero que me ha saludado tan cortésmente?

Dijimos que la pluma
de Arlt era ácida, y lo hemos comprobado plenamente. No obstante todo el
sarcasmo implícito en la nota, resulta una valiosa mirada personal de aquellos
viejos y desaparecidos locales de impronta germana en los que se podía disfrutar
de salchichas con chucrut, Gebratene
Fleisch, Nudel y Strudel de manzana. Además de la cerveza, claro…
Notas:
(1) Roberto Arlt
fue vecino de Belgrano durante la última etapa de su vida, que se extinguió el
26 de Julio de 1942 en una pensión de Olazábal 2031.
(2) Se refiere al célebre personaje del siglo XIX creado por el escritor francés Pierre Alexis
Ponson du Terrail.
Excelente. Uno mira con otros ojos lo que nos rodea cuando se lo acompaña con buena prosa.
ResponderEliminarSaludos
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