miércoles, 4 de julio de 2012

Vinos en el recuerdo 2

Como afirmamos en la primera parte del tema de referencia, el análisis histórico de los años cincuenta y sesenta abre un espacio para el asombro por la gran cantidad de avisos y diversidad de marcas de destilados, con fuerte predominio  del   "Cognac"  y  algún  que  otro "Brandy". Los mensajes redundan  en el tiempo considerado por partida doble, tanto para añejarlo como para consumirlo con la debida tranquilidad. Los registros gráficos nos muestran a los Cognacs Le Noble ("todo a su tiempo"), Otard Dupuy ("en la edad está la diferencia"), Gran Lacrado Peters ("la sabiduría del tiempo"), Debrise ("nacido para una fecha especial"), y el Brandy Shumir ("bueno es el brandy cuando el brandy es bueno").  A pesar de que las décadas de 1970 y 1980 significaron la explosión final del vino común antes del derrumbe de la industria del gigantismo masivo, las bodegas que elaboraban productos de alta calidad  no dejaron de poner sus esfuerzos promocionales en los medios gráficos. En esta etapa es posible advertir la vida paralela de marcas luego malogradas con otras que permanecieron en el mercado hasta la actualidad, o con aquellas que cambiaron de propietario. Entre las primeras, cabe destacar a los Valroy de Arizu, que protagonizaban un sobrio y casi espartano aviso donde simplemente se mostraban sus cuatro variantes con el correspondiente año de cosecha: Borgoña 1974, Pinot Noir 1973, Cabernet Sauvignon 1972 y Pinot Chardonnay. Otros "desaparecidos en acción" fueron los vinos Círculo de Armas, elaborados por Gancia y presentados en una vistosa publicidad a página entera de 1973 que rezaba: "Tenemos la tierra. Tenemos la experiencia. Tenemos la gente que sabe. Tenemos el tiempo. Por eso la calidad de los vinos finos Círculo de Armas, dentro de 10 años, será igual a la de hoy". Quizás puede parecer mordaz decir que diez años después ni siquiera existía la marca, pero es la realidad pura.


Las etiquetas de vinos que no perdieron vigencia son numerosas, comenzando por Bianchi, que a principios de los setenta ya exhibía un cierto aire vanguardista en sus mensajes gráficos. Para su reconocido Borgoña, verbigracia, usaba la efectiva frase: "a buen entendedor, Bianchi Borgoña".  Por su parte, San Felipe recurría a la historia como fuente de renombre: “desde 1895 prestigiando la industria vitivinícola argentina”. Rodas, en aquel entonces en manos de Cinzano, hacía un uso permanente de los medios gráficos con variedad de mensajes, entre los que se destacaban "Rodas, la plenitud del vino" y "Rodas, vinos muy finos de casta y señorío". Aprovechando el auge del ajedrez, bodegas Esmeralda  logró ver la oportunidad y sacó un aviso con la foto de dos botellas de Valderrobles sobre un tablero, junto a  la leyenda "Tablas: Valderrobles Borgoña y Valderrobles Riesling. Tan excelentes el uno como el otro. Una jugada maestra de Bodegas Esmeralda".


Por supuesto, la historia continuó su curso inexorable en el marco de un profundo cambio de costumbres, mientras muchos de aquellas publicidades iban pasando de moda y se dirigían rumbo a la oscuridad del olvido. En el medio quedaron no pocas  bodegas y marcas, pero otras continuaron siendo testigos presenciales de la vida de una industria que logró reinventarse a sí misma. Con todo, siempre es bueno volver la mirada hacia atrás para ver la perspectiva del tiempo y descubrir cómo eran las cosas no hace mucho, y a la vez hace tanto.

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