viernes, 3 de enero de 2014

El lucrativo negocio de fabricar bebidas a finales del siglo XIX 3

En dos entradas previas sobre el tema de referencia vimos la extendida práctica de adulteración que acompañaba (e incluso superaba) a la vitivinicultura honesta y convencional en los años finiseculares  previos  al  1900.  Tales  hábitos  eran extensivos a casi todas las demás bebidas, aunque es injusto generalizar más allá del lógico asombro ante la falta absoluta de controles gubernamentales tan propia de la época.   Por eso, hoy vamos a repasar una nutrida lista de productores y distribuidores licoristas que se contaban entre los honestos. Para eso recurrimos a una fuente que ya nos ha servido en anteriores   oportunidades:  la Guía  descriptiva de los principales establecimientos industriales de la República Argentina,  en  sus  ediciones  1893  y  1895.  Allí encontramos nada menos que  47 protagonistas del ramo, teniendo en cuenta que se trata de una Guía Industrial y no de un compendio oficial, por lo que es dable suponer que existían muchos más.


El  análisis  de  las  empresas  con  integridad  y  decencia  en  sus procedimientos no cambia el enfoque de “lucrativo negocio”, puesto que elaborar bebidas, legal o ilegalmente, tenía entonces el éxito garantizado por una  demanda  siempre  creciente  en  base  a  diversos  motivos encabezados por la inmigración. Repasando el texto de marras  pueden observarse datos interesantes respecto a este sector de la industria nacional. En primer lugar, la conexión casi constante entre el quehacer puramente licorista y otras ramas adyacentes del mismo género, como la importación de bebidas, la distribución de vinos y cervezas, la fabricación de hielo, vinagre, sodas y refrescos, e incluso algún caso en el que las bebidas alcohólicas van  de  la  mano  de  la  actividad  chocolatera  y confitera. No deja de llamar la atención, asimismo, el evidente uso de sustancias químicas  en los procesos productivos que nos ocupan. En cierta parte de una de las reseñas, el cronista alude a las “drogas necesarias para esta industria” utilizadas en  dos  sectores  que  resultan  ser  una constante a  lo  largo  de  todas  las  casas apuntadas: “laboratorio” y “droguería”. Otro denominador común es la referencia a los diferentes tipos de vasija con los que se contaba en aquellos días, sobre todo barricas, pipones, tercerolas, piletas y tinas. Conozcamos entonces a algunos  pioneros de los bebestibles nacionales hacia fines del XIX, mayormente sitos en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.


- La Turinesa, Fábrica de licores de Francisco Sala (San Vicente, Córdoba) Productor de vermouth y de los chartreuse  Lágrima de San Vicente y Padre Kermann. En la zona de Altos del Sud contaba con plantaciones de menta, hinojo, cedrón y ajenjo, entre otras hierbas.
- Fábrica de ginebra, depósito de vinos y Casa Introductora de Wiedemburg y Hnos (Rivadavia entre Alvear y Santiago, Rosario) Fabricante de las Ginebras Bayadare y Globo, así como del Bitter de Holanda y el suizo Appenzell.
- Fábrica de licores de Balbiani Hnos (Paraguay 866, Rosario) Elaboraba Vermouth Nacional, Amargo Digestivo Nacional, Fernet Balbiani, Bitter, Ginebra Torre Eiffel y Refresco de Tamarindo.
- Fábrica de vermouth  y licores de Ernesto Rigolino (Tucumán 3149/55 Buenos Aires) Enfocada en productos como Vermouth con Quina (tipo Torino) (1), Amargo Quina, Aperitivo Colombina, Vermouth  Rigolino, Vermouth con Garus, Fernet Quina, Pippermint y el “sabroso Licor Chicago” (tipo Chartreuse), que tenía “cualidades digestivas excepcionales”.
- Fábrica de licores de Clarac Freres (Villa Catalinas, Buenos Aires) (2) Creadora e importadora de una abundante batería de productos y marcas, cuyo detalle puede observarse en el aviso a continuación.


- La Ibérica, Gran Fábrica a vapor  de confites, chocolates, dulces y licores de Rodríguez y Durán (Piedad 3477, Buenos Aires) Fundada en 1881, su descripción comienza por una bodega central en la que se ven “a dos pies del suelo”, cuatro hileras de pipas, bordelesas y toneles, todos llenos de vinos y licores de diversas clases. Llaman la atención del visitante varios toneles llenos de cognac  añejo “importado y expendido sin alteración alguna”. También producía Aperital, Ajenjo, Fernet, Carabanchel, Anís, Ginebra y Bitter, aunque la mención especial se la lleva el Kummel Cristalizado.
- Cervecería, fábrica de licores y de hielo a vapor de Gianassi y Passerino (Entre Ríos 752, Rosario) Sus principales productos eran  L’Amaro Explorator, Milan Bitter y el Amargo Paraguay, este último calificado como “especialidad americana febrífuga y digestiva”.
- Fábrica de licores, refrescos y aguas gaseosas de Angel Gambino (Azcuénaga 868/870, Buenos Aires) Establecida en 1860, se trataba de una prestigiosa casa que elaboraba Aperital, Fernet, Anís, Coñac, Chartreuse, Curacao, Ginebra, Rhum, Vermouth Torino y Francés, con acento en su renombrada marca Coliseo. Asimismo importaba los vinos italianos Barbera, Barolo, Brachetto, Butafuoco y Grignolino, entre otros.


- Destilería y fábrica de licores de Francisco Henzi (Salta esq. Corrientes, Rosario). La empresa era fabricante de Bitter Suizo, Fernet, Aperitif Francaise y Ajenjo, además de poseer la representación en Rosario de la casa Cunnington de aguas, del licor Alpinina y de la Cervecería Río II. Con cierto dejo de fascinación, el cronista habla de un barril de 200 litros con legítimo Rhum de Jamaica.
- Fábrica de licores de Carizzoni, Badano y Cía (Uruguay 948, Rosario) Producía, entre otros artículos, el Ajenjo Amargo, apropiado “para precaver los vértigos y el dolor de cabeza”, así  como la Coca Kina, calificada como “agradable aperitivo”.
- La Esperanza, fábrica a vapor de licores, gaseosas y soda de Isidoro Testa (San Antonio 261, Barracas al Norte) Elaboraba Fernet, Bitter, Cognac, Chartreuse y el Amaro San Gottardo, especialidad de la firma.
- Primera Fábrica de vinagre y licores de Santiago Mezzana y Hno (Moreno 2094, Buenos Aires) de allí salían el Vermouth Otello y el Carabanchel Mono, así como Ajenjo y Bitter, entre otros.


Como  se  ve,  un  interesante  repertorio  de  empresas empeñadas en el rubro de las bebidas (en su más amplia acepción), muchas de las cuales habían ganado premios en exposiciones nacionales e internacionales durante la década de 1880. Y no olvidemos que se trata de un breve resumen: podríamos hablar mucho más respecto de los diferentes establecimientos  apuntados  y  de  otros  que  omitimos mencionar, aunque  lo  repasado  da  una  idea  bastante concreta de la dinámica, próspera y variada industria de las bebidas en ese período histórico del cambio de siglo. En la próxima y última entrada de esta serie vamos a hacer un recorrido bien detallado por la intimidad de una de aquellas firmas –con fotos incluidas- tratando de descubrir alguno de los secretos que escondían los fabricantes  de bebidas en los viejos tiempos.

                                                            CONTINUARÁ…

Notas:

(1) Aunque hoy están fuera de uso, ciertas denominaciones genéricas eran entonces muy comunes, como el Vermouth  tipo Torino (oscuro y dulce) y el Vermouth  tipo Francés (blanco y seco).


(2) Actual barrio porteño de Villa Urquiza.

2 comentarios:

  1. Estimado, me encanta lo que hace con este blog. Información de primera.
    Me gustaría contactarme con usted. ¿Tiene un correo donde hacerlo?

    Desde ya, muchas gracias por su tiempo.

    Matias Jurisich
    @matiasjurisich
    matias@elclubdelvermut.com.ar

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