viernes, 17 de febrero de 2012

Historia de los toscanos Regia Italiana 2

"Con un cigarro cualquiera se echa humo. Con los tradicionales productos elaborados por la Regia Italiana se goza el placer de fumar”, Así rezaba textualmente un eslogan publicitario de la SATI hacia finales de los años treinta, con el claro fin de distinguir sus toscanos importados y "legítimos" del resto de la producción nacional. Y para ello no había escatimado esfuerzos, por cierto. El primer número de la publicación de la Asociación de Fomento de Villa Real (barrio que cobijaría a la nueva factoría por el resto de su vida) informaba que el domingo 9 de abril de 1933 fue un día de fiesta para la vecindad. Se preparó un homenaje a los concejales que habían proyectado la ordenanza de afirmado de las calles y, por su parte, la novel empresa hizo provecho del acontecimiento para inaugurar oficialmente el nuevo local. Según la mencionada crónica, "después de servir el vermouth en la sede de la Asociación pasaron a la SATI, engalanada con los colores de los pabellones italianos y argentinos, donde fue servido un almuerzo. Todo el acto resultó  rebosante de camaradería, armonía y buen humor".


En los años posteriores, el crecimiento fue vertiginoso y obligó a una rápida diversificación productiva para abastecer un mercado del tabaco que venía creciendo desde principios del siglo. A la importación de toscanos y cigarrillos italianos se sumó la elaboración propia de ambos productos. Las marcas nativas de cigarrillos pronto reemplazaron a sus equivalentes de la península (1) e incluso llegaron a sumar una buena cantidad de nuevos nombres. Así, los consumidores argentinos se fueron acostumbrando a ver en las estanterías los cartones y atados de Baltimore, Boston, Broadway, Charleston, Ducal, Hierromat, Macedonia, Madison, Morescos y Garufa, entre otros célebres rótulos. Como señalamos en la primera entrada del tema que nos ocupa, muchos de estos artículos se hicieron famosos por la característica peculiar de estar manufacturados a partir de una mezcla de tabacos nacionales e importados, lo cual constaba debidamente en los envases.



Algo similar ocurría con los toscanos. La presencia de expertos itálicos en nuestro territorio fue, sin dudas, una buena excusa para comenzar a fabricarlos en la sede de Buenos Aires con la misma particularidad que los cigarrillos, es decir, con un blend de materia prima doméstica y extranjera. Por estas latitudes, la SATI producía y compraba tabaco en la provincia de Misiones (Criollo y bastante Kentucky, suponemos), el que llegaba a la ciudad en fardos de 50 kilos. Según expresa Susana Boragno, que trabajó en la fábrica, "la planta venía atada en forma de ramos. Se abrían los paquetes y se ponían en remojo en una pileta con agua, se escurrían y se llevaban a un depósito para su secado y fermentación, donde se utilizaban unas horquillas para darlos vuelta. Luego, la despalilladora le quitaba el nervio central a la hoja. Cada obrera maestra pesaba y controlaba a un grupo de 50 que debían cumplir cierta producción. Las más expertas hacían los toscanos, se ponían en un molde y se cortaban todos de igual tamaño. Los restos se vendían con la marca “despunte” para fumar en pipas. Los toscanos terminados se ponían sobre unos telares de arpillera que recibían ventilación y calefacción para completar su secado (2). Se empaquetaban de a 10 unidades, enteros, o por mitades en paquetes de 4 unidades".

Durante la segunda mitad de la década de 1930, Regia Italiana fue la única marca capaz de competir en ventas y fama con los legendarios Avanti de la CIBA. Si ésta se acercaba a los 70 millones de unidades hacia 1937, la SATI alcanzaba la no menos remarcable suma de 42 millones y medio, entre los ejemplares italianos propiamente dichos y los cigarros de producción vernácula (3). La empresa contaba con una activa y dinámica red de distribución en Buenos Aires y el interior del país, además de ser un destacado avisador en medios gráficos y callejeros de todo tipo. Tal vez los Regia Italiana nunca llegaron a ser tan famosos como sus competidores (4), pero lo cierto es que su celebridad era casi similar en los tiempos de la pre y la posguerra mundial de 1939. Así lo testimonian infinidad de fotos, relatos y diferentes documentos del pasado.


Con todo, el paso del tiempo fue implacable para la escudería cigarrera en cuestión. El mundo de los años cincuenta era completamente diferente a todo lo anterior: se imponían los cigarrillos rubios con filtro incorporado (un invento que llegó a nuestro país en 1938) y los toscanos pasaban a ser, de modo lento pero sostenido, un consumo anticuado.
En 1956, la central italiana decidió el cierre de todas las fábricas de ultramar, incluyendo a la de nuestro país. La noticia cayó como un balde de agua fría para la otrora próspera SATI de Argentina, pero la orden no tenía contramarcha. De acuerdo con una negociación que involucró a empleados y clientes, la empresa fue comprada por una red de mayoristas de cigarrillos y  golosinas formada por pequeñas firmas  como Billone, Morandeira García Hnos. (Cigoper). Muchos obreros cobraron sus indemnizaciones con acciones de la nueva empresa, que mantuvo la sigla SATI a partir de un nuevo significado: Sociedad Anónima de Tabacos Industrializados. Todo indica que la cosa funcionó bien algunos años, pero luego se volvió inmanejable. En 1965, el emprendimiento tuvo que abandonar el espacioso sitio de José Pedro Varela 5651 para alojarse en un pequeño galpón de la calle Tinogasta 5540, y sólo por pocos meses, que fueron los útlimos.
Fue el fin de los Regia Italiana, tanto de los importados desde la península como de  esos curiosos blends argentinos que aquellos talleres del barrio de Villa Real supieron hacer por más de veinticinco años. ¿Cómo serían? Ya lo sabremos, pues el autor de este blog tuvo la enorme fortuna de conseguir un par de cajas de auténticos, genuinos y bien conservados toscanos de la SATI de la década de 1940, y de fumarlos en una memorable degustación. Y no sólo eso: también hizo lo propio con otros no menos raros Avanti fechados en la década de 1950.
Todo ello, en próximas entradas...

Notas:

(1) Recordemos que la SATI llegó a la Argentina en 1928 como una importadora de los productos europeos, nada más.
(2) Volvemos a preguntarnos aquí, tal como hicimos en la primera entrada de la historia de Avanti, ¿ese "secado" sería a fuego y humo de leña, como en el caso de los toscanos clásicos? En esta ocasión hay aún más probabilidades a favor de esa teoría que en el caso de la CIBA: empresa del estado de Italia, directores de producción nativos de ese país, necesidad de mantener el prestigio de los toscanos legítimos, etc.


(3) Tal cifra responde a la suma de las categorías "toscanos importados", que acusa 28.111.700 unidades, y "toscanos similares italianos" (no pueden ser otros que los "blend" de la SATI), que suma 14.605.000.
(4) Sin dudas, Avanti pasó a la posteridad como el toscano argentino por excelencia. Mucha gente veterana aún hoy utiliza la expresión "fumaba Avanti" para referirse a cualquier persona que los consumía, no importa cual fuera su verdadera marca.

3 comentarios:

  1. Muy interesante la historia, sería bueno que continuaran la investigación, conocí personalmente al Sr. gerente Cabazoli y a su Sra. esposa Dña. Carmen que vivían en un Chalet ubicado en la esquina de Moliere y Ramón Lista, y fue gente que colaboraba mucho con los vecinos, pues brindaba su teléfono al barrio, pues era el único que había en la zona que tenía la única avenida adoquinada y era Francisco Beiro, y también fui amigo de su hijo Victorio que falleció hace 2 años, continúo la amistad con la hija de Victorio Cabazoli, Silvia y su yerno Guillermo Caruso.
    Tengo algunas fotos que fueron de mi suegra Rosa García que trabajó en SATI desde 1935 hasta 1943, cuando nació su hija.
    Actualmente luego de 5 años de pedidos al Gobierno de la Ciudad, nos prometieron la construcción de una plaza en el predio que fue abandonado, y que hemos pedido que lleve como nombre histórico "Las Toscaneras de Villa Real" dicha plaza se construirá en el mes de agosto de 2014, según nos prometió el Sr. Jefe de Gabinete Horacio Rodriguez Larreta, y el Presidente de la Junta Comunal N° 10, Don Agustín Ferrari.

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    1. Muchas gracias por el comentario. Con respecto a la SATI, además de su historia en dos partes, hicimos una degustación de antiguos toscanos "Regia Italiana" y también hablamos de ella en el otro blog "Tras las huellas del toscano". De todos modos, nunca dejamos de investigar. Saludos.

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  2. Gracias por su trabajo,ayuda a seguir construyendo nuestra identidad villarealense.

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