domingo, 16 de junio de 2013

Los toscanos rosarinos de Fernández y Sust: crónica de una degustación

Las primitivas marcas nacionales de toscanos, creadas a fines siglo XIX, desaparecieron por completo en la segunda década del siglo XX. Por su parte, aquellas nacidas durante este último período (Avanti, Regia Italiana) iniciaron su declinación mucho después, a mediados del decenio de 1950. Pero hubo un tercer grupo de etiquetas toscaneras que pasó por un curioso fenómeno de apogeo en los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el cigarro en cuestión entraba en su lento ocaso. Una de las fábricas que logró posicionarse fuertemente al respecto fue Tabacos Colón, la legendaria firma de Fernández y Sust situada en la ciudad de Rosario (1).  Sus  marcas  más renombradas, Flor de Mayo y Génova, hicieron las delicias de los últimos fumadores de toscanos pertenecientes a la desaparecida generación de inmigrantes arribados al país hacia el 1900.  Por  eso,  el hecho de haber conseguido unos antiguos y bien raros paquetes de toscanos Génova de los años sesenta en excelente estado de conservación tuvo su epílogo del modo que ya suele ser frecuente en este espacio virtual: con una degustación histórica.


Antes de pasar a la crónica propiamente dicha, resulta interesante contar algo acerca del origen de los paquetes, que fueron adquiridos por quien suscribe a un habitante de la zona rural de Pergamino. Según su relato, dichos artículos provenían de un  rancho derrumbado hace años, en el que alguna vez vivieron dos hermanos ya ancianos. Fallecidos éstos, los vecinos de la zona respetaron el lugar durante mucho tiempo, a pesar de que jamás se presentaron  familiares o conocidos reclamando alguna pertenencia allí guardada. Un día, cierta tormenta particularmente fuerte hizo colapsar el techo de la modesta vivienda, motivo por el cual los moradores de los campos colindantes decidieron, al fin, ingresar al recinto. Grande fue la sorpresa cuando encontraron una notoria cantidad de elementos antiguos en buen estado de conservación: botellas de bebidas, latas de grasa de potro (2) y otros artículos del consumo de otras épocas, entre los que se encontraban los paquetes de toscanos que nos ocupan en esta entrada.


Como en anteriores oportunidades, el fumador gourmet y aficionado toscanero Enrique Devito nos acompañó para la ocasión de marras, mientras Augusto Foix tomaba las fotos del caso. El estado más que bueno de los paquetes incluía a sus estampillas fiscales, que ostentaban un sello con la leyenda Decreto 8667/62 y nos brindaron  un datado cronológico entre 1962 y 1967 con altísimo  grado de seguridad  (3), sumado al precio de seis pesos, también coincidente con esos años. En otra leyenda impresa en el envase pudimos observar un verdadero eslogan de la empresa: “tabaco nacional 100% (4). La conservación de los prototipos no puede calificarse de otra manera que excelente, en especial por la absoluta integridad de la capa. El encendido se llevó a cabo sin problemas, e inmediatamente comenzaron a aparecer los efluvios de costumbre en este tipo de puros cuando son buenos y viejos: madera, cuero y  minerales, que se combinaban con aquel gusto evocador de cierta “vetustez”, muy razonable en vista de la antigüedad de los ejemplares. Tal cual lo sucedido en ocasiones anteriores del mismo tipo, el desarrollo de la ceniza también resultó sobresaliente por su consistencia. Sin duda, aquella manufactura rosarina sabía hacer las cosas bien.


Ricos y sabrosos de principio a fin, los toscanos Génova nos volvieron a confirmar, una vez más, el alto grado de calidad alcanzado por la industria tabacalera nacional en sus buenos tiempos. De ese modo, con resultados bien satisfactorios, culminamos otra cata de productos antiguos. Y no será la última, por supuesto. Más tabacos y bebidas están a la espera de nuestro análisis, que volcaremos aquí muy pronto.


Notas:

(1) En la entrada del 13/4/2012 hicimos una reseña del establecimiento.
(2) La grasa de potro se utilizaba para el cuidado y la manutención de diferentes artículos de cuero, a modo de lustre: botas, monturas, etc.


(3) Ya nos hemos referido alguna vez a los decretos y disposiciones que fueron típicos en la historia del tabaco argentino. Muchos de ellos figuraban en las estampillas fiscales o directamente en los envases. En este caso, los dos dígitos después de la barra indican el año de promulgación. Así, el decreto 8667/62 nos dice que los paquetes no pudieron  haber sido lanzados a la venta antes de 1962. A su vez, esa norma fue modificada en 1967 por el decreto 6934/67, con el correspondiente cambio de todas las estampillas para cigarros y cigarrillos. Por lo tanto, la época de fabricación y venta al público se establece entre esos años y  resulta incontrovertible. 
(4) Como era común por esa época, la fábrica Fernández y Sust utilizaba tabaco misionero para la confección de sus toscanos, seguramente mucho del tipo Criollo, y tal vez algo de Kentucky

4 comentarios:

  1. Exelente blog , te recomiendo ver http://ferrocarrilesyfotos.blogspot.com.ar/

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  2. UN BUEN INFORME DE LA CIGARRERIA COLON DE ROSARIO DONDE SE HACIAN ESTOS TOSCANOS.

    https://www.facebook.com/media/set/?set=a.462126753882274.1073741835.154980544596898&type=3

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  3. Estimado, la fábrica en cuestión era de mi abuelo, en parte. Existe la posibilidad de conseguir algún paquete?

    Para mi y mi madre tendría un gran valor sentimental.

    Mi mail es matiasinger@gmail.com

    Muchas gracias

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